Una arquitectura de formateo flexible
¿Recuerda el problema de la notación musical? Su solución nos dejó una gran cantidad de objetos. La arquitectura de formateo se construye sobre estos objetos. Cada objeto conlleva unas variables o atributos:
- Las variables controlan decisiones sobre la diposición. Por
ejemplo, muchos objetos tienen una variable de dirección que
determina la elección entre arriba y abajo (o izquierda y
derecha). Aquí puede ver dos acordes con acentos y un arpegio. En el
primer acorde, todos los objetos tienen la dirección hacia abajo (o hacia la
izquierda). El segundo acorde tiene todas las direcciones hacia arriba
(o hacia la derecha).
El proceso de formatear una partitura consiste en leer y escribir las variables de los objetos.
- Algunas variables tienen un valor predefinido. Por ejemplo, el grosor
de muchas líneas –una característica tipográfica de
estilo– son atributos que ya están predispuestos. Al cambiarlos
se obtendrá una impresión tipográfica distinta:
- Las reglas de formateo también son variables que están predefinidas:
cada objeto tiene variables que contienen procedimientos. Estos
procedimientos son los que realizan la operación de formateo, y al
sustituirlos por otros podemos cambiar su comportamiento. En el
siguiente ejemplo, la regla que usan los objetos de cabeza de nota
para dibujar su símbolo, se cambia en el transcurso del fragmento:
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